Noticias

Fundación comparte la experiencia del proyecto Un Buen Comienzo en San Francisco

En su presentación en la Segunda Cumbre Anual de la Fundación Carnegie para la Mejora de la Educación en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, realizada la primera semana de enero, la directora general de Un Buen Comienzo, Francis Durán, junto a la coordinadora de mentores, Susana Toledo, se refirieron a los elementos claves para desarrollar un proceso de diseminación a partir de la experiencia del proyecto de desarrollo profesional docente “Un Buen Comienzo”.

Durante el año 2014, Un Buen Comienzo realizó procesos de diseminación del conocimiento en seis comunas de las regiones Metropolitana y VI con el objetivo de compartir y extender los aprendizajes, conocimientos y buenos resultados logrados a otros educadores y profesores que no han sido parte de UBC, a través de profesores mentores.

Para lograr esto, la fundación selecciona a educadoras y directivos de escuelas que han terminado los dos años de trabajo con el proyecto y que han demostrado tener buenos resultados en sala y un alto compromiso, invitándolos a convertirse en “mentores” del resto de los profesores de su comuna, de manera que puedan compartir su metodología de trabajo y sus aprendizajes en las áreas de lenguaje, autorregulación, asistencia  vinculación con las familias, gestión y liderazgo.

En San Francisco, Fundación Educacional Oportunidad mostró sus aprendizaje en la selección de buenos mentores, quienes deber caracterizarse por ser personas innovadoras con capacidad de adaptarse rápido a los cambios, desarrollar y mantener en el tiempo procesos de mejoramiento en su trabajo, con facilidad para comunicarse, con compromiso y cercanía con otros. Encontrar todas estas características en una persona es complejo, por eso la fundación ha desarrollado un proceso de capacitación de mentores que consta de tres etapas de un año cada una.

Etapas de la diseminación

Durante la primera etapa se fomenta un acercamiento entre mentores y aprendices para compartir experiencias, generar conciencia de las necesidades, remover resistencias y lograr una primera aproximación al uso de la metodología de mejora continua utilizada por la fundación. La clave del primer paso es generar un vínculo.

En la segunda etapa establecen sus propias metas, prueban estrategias para mejorar los resultados o aprendizajes de sus niños, profundizan en la metodología de trabajo y obtienen resultados y los comparten con el resto de las escuelas participantes. Finalmente, durante la tercera etapa se espera que los aprendices lideren de forma autónoma sus procesos de mejoramiento.

Para el éxito de este proceso hemos aprendido que se debe contar con algunos elementos claves.

Elementos claves de la diseminación

El proceso de diseminación de Un Buen Comienzo se basa en expectativas y en compromisos. Los profesionales que participan de él aspiran a mejorar la enseñanza, a ser los mejores de la comuna y a lograr avances concretos en el aprendizaje de los niños. El compromiso es el motor de este trabajo y para lograr un impacto debe provenir de toda la comunidad escolar: mentores, educadoras, directores y autoridades.

En este sentido, el rol de los mentores es clave pues es de incentivo a sus pares y para ello deben poseer habilidades para trabajar con la metodología de Mejora Continua; para demostrar y transmitir motivación de forma personal y a otros. Deben tener la capacidad de transmitir y comunicar en una manera sencilla, cercana, con respeto por el trabajo de otros y tener la habilidad para ser intermediarios en situaciones conflictivas.

El trabajo de diseminación debe poseer cuatro características centrales: colaboración entre escuelas, ser sistemático, tener seguimiento de los datos obtenidos; y ser práctico y progresivo.

Resultados

Durante el año 2014 la diseminación promovió una mayor interacción entre profesionales de distintas comunas, ya que existió un conocimiento común y una retroalimentación sobre el trabajo del otro. Cabe destacar que los docentes participantes en el proyecto adquirieron capacidad para reflexionar pedagógicamente y para sistematizar los procesos pedagógicos. 

 Algunos datos:

  • Un 74% de las escuelas con niveles de párvulos en las comunas participan de la diseminación.
  • Un 72% de las escuelas que participan de la diseminación conocen y aplican la metodología de Mejora Continua.
  • Un 100% de los mentores lideran las instancias de diseminación.
  • Un 87% de las escuelas alcanzan sus metas comunales.

El desarrollo de mentores requiere de apoyo a ellos durante el proceso, así mismo es necesario trabajar en la construcción de los elementos claves para que las etapas de diseminación puedan realizarse de óptima forma.

Creemos que estos elementos expuestos en la conferencia de la Fundación Carnegie pueden ayudar al desarrollo de mentores que deseen realizar otras instituciones fuera o dentro del país.

Volver a Noticias